
Leopoldo Federico es un tipo como los de antes. Un guapo tanguero, de hablar respetuoso, de manos virtuosas, de mirada melancólica. Como él mismo se define, "uno de los últimos que queda de ésa época", en la que el tango le sacaba lustre a los jóvenes nombres de Mariano Mores, Héctor Stamponi, Carlos Di Sarli, Lucio Demare y Horacio Salgán. El, Leopoldo, que con su alma de bandoneón le da vida a cualquier orquesta, integró junto a Astor Piazzolla el célebre Octeto Buenos Aires. Formó un cuarteto con el guitarrista Roberto Grela y participó de una de las formaciones del mítico Quinteto Real. Desde hace 25 años preside la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI). Y aún así, la modernidad no quiso que su biografía -o parte de ella- haya sido redactada todavía por Wikipedia.